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viernes, 26 de febrero de 2016

EL SATANISMO SE EXTIENDE COMO LA POLVORA POR TODO EL MUNDO



El Satanismo se extiende como la pólvora por todo el mundo, pero como lo tienen que hacer de manera encubierta se les da nombres indirectos para que nadie sospeche de lo que realmente se está buscando, que no es otra cosa que convertir en bestias degradadas a los seres humano ,por ejemplo-Materialismo imperante en medios comunicación y como modelo educativo—feminismo, Multiculturalismo, drogas, realitys shows degradatorios , apología  del mestizaje de blancos con negros, pornografía, endofobia, apología de la homosexualidad,antinacionalismo,antipatriotismo,Globalizacion,alcoholismo,liberalismo,Revolucion sexual,constante promoción de la propaganda homosexual…etc etc..hasta en la Sopa,para que la gente lo vea como algo normal---J.R

DEBAJO DEL PENTAGONO HAY UNA BASE EXTRATERRESTRE CONSTRUIDA HACE SIGLOS


EL MONSTRUO DE FRANKENSTEIN Y LOS EXTRATERRESTRES


IGUESTE CIUDAD DE GIGANTES -


miércoles, 24 de febrero de 2016

LA SOCIEDAD DE LA VERDAD con Félix Rodrigo


LA MENTIRA QUE NOS HA CONTADO EL SISTEMA SOBRE LA EDAD MEDIA

1
EL MEDIOEVO
COMO NUNCA
TE LO HAN CONTADO
Félix Rodrigo Mora
El medioevo, o sociedad medieval, comprende el periodo
histórico que transcurre en Occidente desde el final del régimen
imperial romano, en el año 476, hasta la llegada de los europeos a
América en 1492. Más de mil años. En él se incluyen sociedades
radicalmente diferentes entre sí, desde el infausto imperio carolingio
a las organizadas conforme al orden concejil, comunal,
consuetudinario y foral de los pueblos de la península Ibérica, así
como periodos muy diversos, desde la estabilidad, autogobierno y
prosperidad de los siglos X-XII a la crisis del siglo XIV, con la
desintegración social, el retorno a la tiranía política instituida y la
peste negra.
Para los fines del presente artículo, por sociedad medieval se
entiende la que es construida en el norte de la península ibérica por
los pueblos libres que allí habitaban en los siglos VIII y IX, y en el
resto de Europa a partir del siglo X, tomando como elemento
inspirador el ideario, reglas y modos de existencia del monacato
cristiano popular, o revolucionario, y sobre la base de las
pervivencias pre-romanas de los pueblos europeos occidentales.
Como se ha dicho, esta sociedad entra en descomposición en el
siglo XIV. El orden estético que la define y caracteriza
principalmente es el románico1.
1Sobre
esta
cuestión,
“Tiempo,
historia
y
sublimidad
en
el
románico
rural”,
Félix
Rodrigo
Mora.
2
El mundo medieval ha sido y es fieramente calumniado,
siendo su historia adulterada para ofrecer una interpretación y una
imagen obscurecida, repulsiva, horrible. A la persona corriente le
llega de aquél un revoltijo descalificador e intimidante, en el que se
mezclan “los señores feudales” con la peste negra, la ausencia de
prerrogativas individuales y colectivas, la brutalidad ilimitada y la
superstición (los tan célebres como falsos “terrores del año mil”), las
hambres, plagas y enfermedades… Sólo muy recientemente esa
pseudo-historiografía, que deforma y calumnia todo un tiempo
histórico, por causa de variados y poderosos intereses políticos
contemporáneos, ha comenzado a ceder en algo2. No obstante, las
pocas voces discrepantes, que se oponen al discurso oficial y a la
ortodoxia, continúan siendo marginadas y ninguneadas.
En el presente artículo se va a tratar la realidad de las clases
populares en los momentos positivos del medioevo de Europa
occidental, poniendo énfasis en la revolución altomedieval de los
siglos VIII a X que tiene lugar en los territorios del norte de la
península Ibérica libres de la dominación imperialista del Estado
islámico andalusí, así como en otros espacios europeos. En ellos se
producen magnas mutaciones civilizadoras que incluso van a dar
origen a comunidades humanas estables todavía hoy determinantes
(Cataluña, Castilla, Navarra, Aragón, Asturias, Galicia, etc.) que
antes, en la Antigüedad, no existían.
Nadie motivado por la buena voluntad y el deseo de pensar y
decir la verdad puede negar que la Alta Edad Media fuera un tiempo
de formidable creatividad política, económica, social, lingüística,
cultural, estética, etc., una edad plena de vitalidad y energía, una
era en la que Europa, los pueblos europeos y la gran mayoría de
sus lenguas, tal como ahora existen, son creadas.
Contestar, aunque sólo sea a las principales alteraciones de la
verdad que se cometen habitualmente en esta materia, es una tarea
2
El
artículo
“Sobre
la
ciudad
de
León
como
“cuna
del
parlamentarismo””,
en
mi
blog,
esfuerzoyservicio.blogspot.com,
comenta
la
declaración
en
2013
por
la
Unesco
de
León
como
origen
del
parlamentarismo
debido
a
las
convocatorias
de
las
cortes
leonesas
en
los
años
1188
y
1194,
en
las
que
“representantes
elegidos
de
pueblos
y
ciudades”
están
presentes
y
actúan,
“tomando
decisiones
del
más
alto
nivel”.
Con
esto
se
quiebra
un
poquito
-­‐sólo
un
poquito-­‐
toda
una
descomunal
avalancha
de
falseamientos
y
calumnias
políticamente
motivada
contra
la
Edad
Media.
Empero,
lo
que
las
cortes
de
León
citadas
efectúan
no
es
diferente
a
lo
que,
para
esos
mismos
siglos
medievales,
realizaron
las
cortes
de
Aragón,
de
Navarra
o
de
Castilla.
Estamos
ante
un
orden
político
peninsular
y
europeo
compartido,
no
ante
un
actuar
excepcional
privativo
de
la
sociedad
leonesa.
3
ímproba, ingrata y larguísima. Por eso ahora se considerarán
únicamente algunas cuestiones fundamentales.
LOS FUNDAMENTOS DOCTRINALES
DE LA REVOLUCIÓN ALTOMEDIEVAL
La cosmovisión que orienta la gran mutación altomedieval de
los siglos VIII a X es el cristianismo, de manera que la sociedad
medieval puede ser considerada como la realización práctica del
ideario cristiano. Ya en el siglo IV el imperio romano había hecho
del cristianismo primero religión tolerada y luego religión oficial del
Estado, pero ese cristianismo no era el inicial o primitivo de los
siglos I a III, no era el genuino, obra popular y revolucionaria, sino
una construcción política e ideológica al servicio de la razón de
Estado. Eso explica que el cristianismo de, por ejemplo, los reinos
germánicos (del reino visigodo en la Península Ibérica), en todo lo
esencial continuadores de Roma, no fuera el verdadero3.
El cristianismo genuino se expresa, sobre todo, en el
Apocalipsis, el evangelio de San Juan, las epístolas de éste, alguna
de las epístolas de San Pablo y los Hechos de los Apóstoles. La
lectura de este último texto es imprescindible para comprender la
estructura política y social del mundo medieval en sus momentos de
positividad y flujo civilizador.
Si el Estado romano había casi liquidado el cristianismo de
verdad, primero a través de las persecuciones y luego con una hábil
tergiversación de sus contenidos, sentido y metas, aquél reacciona
con una construcción original, que renueva y actualiza el primer
cristianismo, el monacato cristiano, al que se puede tildar de
revolucionario por su grandiosa función transformadora integral.
Ante la presión, múltiple y feroz, del aparato estatal romano,
desde finales del siglo IV se van apartando a lugares remotos,
desiertos y bosques, personas y colectivos que no quieren
someterse a él, que desean hallar espacios de libertad en los que
vivir el ideario cristiano en su pureza y perfección. De ahí resulta el
movimiento monástico. Su idea guía era vivir la cosmovisión del
3
El
enfrentamiento
entre
el
cristianismo
auténtico
y
el
tergiversado
se
expresa
en
la
obra
cumbre
de
uno
de
los
grandes
pensadores
del
renovador
orden
altomedieval,
Beato
de
Liébana,
que
polemiza
con
dureza
con
Elipando,
prelado
de
Toledo
a
finales
del
siglo
VIII.
Se
ha
hablado
del
“partido
de
los
monjes”,
o
revolucionario,
y
el
“partido
de
los
obispos”,
o
institucional.
Para
lo
referido
a
ese
autor,
“Obras
completas
de
Beato
de
Liébana”,
II
Tomos.
4
amor de unos a otros, sin propiedad privada, con comunidad de
bienes, logrando todo lo necesario con el trabajo de las propias
manos, por tanto, sin esclavos, conservando y estudiando la cultura
clásica griega y romana, practicando la virtud y cultivando los
bienes del espíritu, gobernándose por procedimientos asamblearios,
en suma, viviendo como lo habían hecho los primeros cristianos,
conforme está descrito en el texto antes citado, los Hechos de los
Apóstoles.
Por supuesto, no todo el monacato fue revolucionario, pues
una parte se amolda al orden vigente e incumple alguno o varios de
los principios fundadores, por lo general el de la obligatoriedad del
trabajo manual, de donde resultaban monasterios estratificados, con
una minoría explotadora, que no trabajaba, y una mayoría que lo
hacía para otros. Esto llevó a que el ideal del amor mutuo quedase
falseado o directamente repudiado. Pero fue el monacato realmente
cristiano el que prevaleció, y el que originó la gran transformación
altomedieval en el sur de Europa, que luego se dio en el centro y
norte del continente en fechas algo más tardías.
Hubo, pues, dos monacatos. Uno revolucionario y popular,
otro reaccionario y aristocrático, vinculado a los poderes políticos y
económicos constituidos, y a su servicio.
El monacato regulaba su vida en común a través de las reglas
monásticas, o estatutos que fijaban los modos de existencia del
cenobio, o asociación monacal. Hubo muchas reglas, y hasta
nuestros días han llegado varias docenas de ellas. Una que fue
decisiva para el monacato oriental, es la de San Basilio, redactada
hacia el año 356 en lo que hoy es Turquía, bastante exigente en
cuando a compartirlo todo y realizar el ideal del amor en la práctica
diaria. En Occidente se terminó imponiendo con el paso de los
siglos la regla de San Benito, escrita en Italia a comienzos del siglo
VI, de carácter poco revolucionario en sí misma.
En la península Ibérica el cristianismo no llegó por un acto de
violencia o conquista sino por la adhesión voluntaria de más y más
personas al ideario evangélico, a partir del siglo III y sobre todo el
IV, en unas muy duras condiciones de persecución por el aparato
policial, judicial y militar de Roma. Esto conviene explicarlo. Quienes
se negaban a colaborar con el poder romano, repudiaban sus
instituciones y no compartían sus disvalores, fueron perseguidos y a
menudo muertos tras duros tormentos. Era los mártires. En su
5
resistencia al Estado había causas religiosas, cómo no, pero
también políticas, sociales, económicas, culturales y de otra
naturaleza. El cristianismo fue una oposición radical, de naturaleza
revolucionaria, al poder estatal romano y a su clase terrateniente y
adinerada.
Eran dos cosmovisiones opuestas y enfrentadas, dos
maneras de concebir la condición y el destino humano.
En la península Ibérica el monacato cristiano revolucionario
fue bastante activo y creativo. En el siglo VI ya había monasterios
por todas partes, algunos institucionales y otros populares, por
tanto, contrarios al orden estatal visigodo. Estaban los monasterios
dúplices, donde convivían mujeres y varones en pie de igualdad; los
monasterios pactuales, en los que el gobierno de la comunidad
resultaba de un pacto o acuerdo de sus integrantes, que se solía
plasmar por escrito, y los monasterios familiares, donde el ideario
cristiano era realizado no por individuos sino por familias4. Para el
siglo VII el monacato revolucionario se había desarrollado tanto que
el poder estatal visigodo comenzó a sentirse en peligro, de ahí que
una facción mayoritaria de él citase al imperialismo islámico para
que, por medio de un gran acto de fuerza, restableciera el poder de
las elites, viejas y nuevas, a partir del año 711.
Un rasgo decisivo del monaquismo revolucionario fue su
aproximación a los pueblos europeos que habían resistido el poder
de Roma, sin dejarse asimilar por él. En la península Ibérica eso
sucedió con los cántabros, asunto bien documentado y, con
seguridad, también con los vascones. El motivo es fácil de hallar:
las formas de vida de tales pueblos y lo propuesto por el verdadero
cristianismo eran tan similares que la fusión se hacía con facilidad,
máxime si el cristianismo les proporcionaba una nueva concepción
de sí mismos y renovadas metas. Por eso tales pueblos son
fácilmente cristianizados en los siglos VII-IX.
En efecto, la sociedad altomedieval hispánica (o sea,
peninsular) es un retorno de los pueblos pre-romanos al escenario
de la historia. Su aportación es tan importante como la del
cristianismo: éste estatuye lo reflexivo y aquellos lo básico. Sin
4
Por
asombroso
que
parezca,
no
hay
libros
de
calidad
sobre
uno
de
los
elementos
fundacionales
de
la
Europa
occidental
actual,
esto
es,
faltan
buenas
obras
de
síntesis
sobre
el
monaquismo.
Una
que
ofrece
parte
de
la
información
aunque
resulta
deficitaria
en
la
objetividad
y
la
imparcialidad
es
“El
monacato
primitivo”,
García
M.
Colombás.
6
valorar como decisiva la contribución de aquéllos a la revolución
altomedieval ésta no puede ser bien comprendida.
Son muchos las áreas en que las huellas del monacato
cristiano revolucionario se localizan aún hoy. Son las llamadas
“capadocias”, o concentración de eremitorios y cenobios en un
territorio. Habitó aquél en cuevas, como puede verse todavía hoy en
Álava, Cantabria, norte de Burgos, El Bierzo, a Ribeira Sacra,
Montserrat, sierras del sur de la península, etc., o en modestos
edificios comunales de piedra, madera, tierra y cañizo, diferentes de
las grandiosas edificaciones todavía hoy existentes. Éstas, por lo
general, no proceden del monacato popular, o revolucionario, sino
del institucional.
En el centro de Europa la conocida como “reforma de Cluny”,
de la segunda mitad del siglo X y el siglo XI, va a establecer la
sociedad europea que, en su sustrato más antiguo, ha llegado hasta
nuestros días. Cluny fue un monasterio fundado en Borgoña el año
910. Su concepción de la totalidad de la vida social se difunde con
rapidez, originando un gran cambio social e individual cuyo
significado es la constitución de una nueva formación social
europea. Ésta deja por fin atrás el mundo antiguo. El monasterio de
Cluny, apoyándose en lo ya elaborado en la península ibérica,
sobre todo por el arte altomedieval asturiano, va a crear un nuevo
estilo constructivo y estético, el románico, que se convierte a partir
del siglo XI en el primer arte europeo internacional dinámico y
pujante, superándose con ello la era de decadencia que originó la
hiper-extensión del poder del Estado romano a partir del siglo I y de
sus continuadores, los reinos germanos.
El problema de superar el mundo antiguo, de crear un orden
social y vivencial superior, era de una enorme complejidad. En su
monstruosa solidez, la Antigüedad era muy difícilmente superable,
lo que obligó a existir entre sus ruinas físicas e intelectuales, una
vez que entró irremediablemente en crisis en el siglo III. La pregunta
de cómo salir de ella pero hacia adelante tenía una respuesta harto
difícil. Las rebeliones de esclavos no llevaron a nada positivo
porque aquéllos, corrompidos por su misma condición de no libres,
carecían de un ideal superador y superior, así como de la calidad
personal y colectiva necesaria para ser sujetos revolucionarios5.
5
En
mi
blog
examino
esta
cuestión
tomando
como
caso
concreto
la
célebre
rebelión
de
esclavos
dirigida
por
Espartaco
en
los
años
73-­‐71
antes
de
nuestra
era,
según
es
descrita
y
estudiada
en
el
libro
“La
guerra
de
Espartaco”,
de
Barry
Strauss.
7
Algo similar aconteció con los pobres libres, corrompidos por
la política estatal de “pan y circo”, desmoralizados y pervertidos por
la pereza, la desintegración moral y el egotismo, la ausencia de
ideales, el no ganarse el pan con sus manos y el epicureísmo. Los
germanos, al penetrar el imperio en el siglo V, lejos de revitalizar y
renovar la sociedad, como algunos anhelaban (por ejemplo,
Salviano de Marsella, uno de los más destacados representantes
del monacato revolucionario del aquel siglo en Occidente), se
reducen a mantener y actualizar las viejas estructuras.
Como respuesta hiper-creativa a la imposibilidad de saltar
desde la Antigüedad a una formación social superior, el cristianismo
elabora su estrategia del amor. Tal formulación consistió en negar
punto a punto lo esencial del mundo romano, en particular la
estatización de la sociedad, con lo que ésta lleva aparejado,
violencia creciente, disolución de todos los vínculos sociales
naturales, desplome de la calidad media de la persona, parasitismo,
indisciplina, extinción del civismo e irresponsabilidad, guerra de
todos contra todos, pérdida del tesoro cultural, del erudito tanto
como del popular, auge del esclavismo con sus perversas
consecuencias económicas, morales y convivenciales, descréditos
del trabajo productivo, etc. A todo ello replica transformadoramente
el cristianismo originario y, luego, el monacato.
Su estrategia de eliminación del régimen esclavista aunaba
varios puntos esenciales, lo que ocasionó una respuesta integral a
aquella terrible lacra. En primer lugar estaba la cosmovisión
amorosa, que contemplaba al esclavo como un igual y no como una
criatura infame, como alguien que debe ser amado y, lo que es tan
importante como lo anterior, que está obligado a amar. Al mismo
tiempo, ensalzó el trabajo manual, haciéndolo obligatorio para todo
cristiano, con lo que se ataca en su raíz la división social del trabajo
y su funesta diferenciación entre explotadores (no trabajadores) y
explotados. El esclavo debía, además, revolucionarizarse a sí
mismo, como persona, haciéndose sujeto de virtud, esto es,
diligente, activo, responsable, ordenado, autosuficiente y confiable,
y ya no alguien que envidaba a los esclavista y su decadente estilo
de vida, como era lo habitual. El ascetismo, moderado siempre en el
verdadero cristianismo, aportaba un complemento secundario pero
necesario al proceso emancipador, al hacer que el esclavo valorase
los bienes espirituales por encima de los materiales.
8
Si a todo eso se une la meta de desarticular el ente estatal
romano, celoso guardián jurídico y policial del orden esclavista, y la
extinción de la clase terrateniente, se consigue una respuesta
integral al esclavismo, que fue eficaz. Para el siglo X aquél
comenzó a estar en regresión en todo el Occidente cristiano,
desapareciendo de las actividades productivas muy poco después,
que desde ese tiempo quedan como quehacer de los hombres y las
mujeres libres. Esto contrasta con la sociedad musulmana andalusí,
en la que el esclavismo, incrementado incluso respecto al pasado
(pensemos en una de sus varias manifestaciones, quizá la más
dramática, el tráfico de esclavas para los harenes de los potentados
musulmanes, que cada año afectaba a miles de mujeres
peninsulares, reducidas a la condición de mercancías), se mantiene
en vigor, y con la situación en Europa del este, donde la pervivencia
del Estado en lo que se denomina el imperio romano de Oriente,
impide la revolucionarización de la sociedad, el individuo y la escala
de valores, lo que mantiene la esclavitud.
El cristianismo, en la forma de monacato cristiano y de la
sociedad por él inspirada, logró triunfar ahí donde las rebeliones
espontáneas de esclavos y libres pobres habían fracasado. Ello
exigió dar un rodeo de siglos… y su triunfo fue incompleto, parcial y
sólo temporal, como se pone de manifiesto en la “crisis del siglo
XIV”.
Otro de los grandes logros del monacato cristiano fue la
salvación de una parte, la que pudo ser salvada, de la cultura
clásica, griega y romana. Esto se explica considerando que el
cristianismo, comprendido con objetividad, desde las fuentes
históricas y no desde las versiones manipuladas de clericales y
anticlericales, es una parte de aquélla tanto como una derivación
negadora del viejo judaísmo lo que, dicho sea de paso, hace
absurda la fórmula “judeocristiano”. Las coincidencias, por ejemplo,
entre aquél y la filosofía cínica griega son enormes, como han
probado estudios eruditos. Por eso, una vez que la formación
estatal romana entra en decadencia, dejando no sólo de producir
cultura sino también de transmitirla y conservarla, es el monacato
cristiano quien se hace cargo del estudio, análisis y preservación de
los saberes clásicos, filosofía, arquitectura, moral, matemáticas,
medicina, agricultura, oratoria, historia, pedagogía y un largo
etcétera.
9
La meta última de la revolución cristiana de la Alta Edad
Media era constituir una sociedad de la convivencia y la relación,
del afecto, la cooperación, la ayuda mutua y el amor. Entender esto
es inteligir el meollo de los acontecimientos que entonces tuvieron
lugar. Cada formación social tiene unos fines definidos y aquélla fijó
para sí los citados. Eso se sustanció en una sociedad sin apenas
propiedad privada en su fase inicial, sin aparato estatal,
autogobernada por asambleas populares, atenta a las metas
espirituales, en primer lugar a la concordia y la relación, con notable
calidad del sujeto y mucha energía, física y espiritual. El siglo XII
europeo, el de la apoteosis, está determinado por tales valores,
pero al mismo tiempo es el del inicio de su desintegración, que se
hace bien visible a partir de mediados de la centuria siguiente.
Una consecuencia de la revolución convivencial y amorosa
altomedieval es la transformación de la vida psíquica y emocional
del ser humano, con la aparición de experiencias anímicas nuevas,
antes desconocidas, como el amor de enamoramiento, que se
expresa en un segundo momento en el sexo por amor. Esto, que no
existía en la Antigüedad, donde el Eros o estaba exigido por la
razón de Estado en el matrimonio o resultaba simplemente del
deseo, es una de las grandes mutaciones mejorantes de la historia
de la humanidad. El amor cortés es parte de ello pero sólo parte, de
la que se ha abusado expositivamente en la historiografía
contemporánea, con la consecuencia de velar e incluso ocultar la
riquísima y variada vida popular amatoria y erótica. La precondición
del amor de enamoramiento fue el fin del patriarcado, consustancial
al derecho romano y desaparecido con él en la gran mudanza
civilizacional altomedieval.
LOS LOGROS DE LA REVOLUCIÓN ALTOMEDIEVAL
Se fijará la atención en nueve realizaciones fundamentales.
Aquella transformación cambia la cosmovisión y el paradigma
inspirador de la vida social. Deja de cumplir tal función el Estado y
la razón de Estado, con sus expresiones concretas: jerarquización,
enfrentamiento interpersonal, centralidad de la fuerza y la violencia,
dominio de la ley sobre la ética y los valores, nulificación de la
persona, propiedad privada, etc., para pasarlo a ser el amor y la
vida de relación, con sus consecuencias lógicas: horizontalidad,
reconciliación entre los individuos, centralidad del mutuo servicio,
prevalencia de los valores sobre las legislación, conversión de la
10
voluntad popular en norma legal, soberanía del sujeto, propiedad
colectiva, etc. La sociedad altomedieval se organiza en su totalidad
para lograr un fin primordial, la maximización de la convivencia, la
apoteosis del amor mutuo: tal es la aplicación del ideario cristiano a
la existencia social. La sociedad revolucionaria medieval es la anti-
Roma, la negación del opresivo y militarizado orden romano. Por
eso los héroes del medioevo son los mártires cristianos, aquellos
que habían sido exterminados por “la bestia”, Roma. Sus nombres
aparecen por doquier, también en la toponimia.
En el trabajo tiene lugar una decisiva revolución, que había
sido preparada por el monacato cristiano desde hacía siglos. Se
hace el trabajo manual, o productivo, universalmente obligatorio
para todas las personas aptas, al mismo tiempo que se reduce en
mucho el tiempo de trabajo (el mundo medieval conocía unos 150
días de fiestas no laborables por año) y la duración de la jornada. El
trabajo deja de ser el tormento de antaño y se eleva a modo de
realización del individuo, a experiencia colectiva y personal muy
satisfactoria, al combinar la producción con la relación, la
cooperación y la fiesta. En ese contexto la esclavitud tanto como el
trabajo asalariado pierden todo su sentido y desaparecen. Eso hace
de Europa occidental el primer lugar del planeta sin esclavitud ya a
partir de los siglos IX-X, lo que expresa la supremacía civilizatoria
de la nueva formación social.
Aunque la abundancia material, el consumo y el bienestar
fisiológico no eran metas del cristianismo la reorganización de la
vida económica excluyendo la esclavitud, por un lado, y el derroche
de las viejas aristocracias, que se disuelven en el cuerpo social y
extinguen, por otro, erige una sociedad de una razonable
abundancia material. Prospera la agricultura, avanzan los oficios, se
desarrolla el comercio y las ferias, tiene lugar una notable eclosión
de innovaciones tecnológicas aplicables a la producción, entre las
que destacan las máquinas de agua, el molino en primer lugar6.
Todo ello se logra con un uso mínimo de la moneda, con los
mecanismos del mercado relegados a un lugar bastante secundario,
sin propiedad privada concentrada ni principio del lucro. Se puede
6
Un
clásico
sobre
esta
materia
es
“La
revolución
industrial
en
la
Edad
Media”,
Jean
Gimpel,
que
sirve
asimismo
para
desmontar
las
especies
calumniosas
vertidas
sobre
el
mundo
medieval
como
un
orden
regresivo,
estancado,
oscurantista,
ignorante,
degenerado
y
miserable.
Lo
cierto
es
que
el
medioevo
es
un
colosal
salto
adelante
en
el
terreno
productivo
y
técnico
en
relación
con
la
Antigüedad,
siendo
la
primera
sociedad
que
otorga
a
la
máquina
(en
tanto
que
instrumento
concreto
hecho
en
este
caso
a
la
medida
del
ser
humano)
un
lugar
central
en
la
producción.
11
sostener incluso que el exceso de riqueza material que se originó
dañó sustantivamente al orden convivencial altomedieval, siendo
uno de los factores causales de su degeneración a partir de 1250.
Si al final del mundo antiguo lo que dominaba era la gran
hacienda privada, el latifundio, en la sociedad medieval lo que se
encuentra, por este orden, es la propiedad comunal, la propiedad
familiar (casas, cierto tipo de ganado y huertos anejos sobre todo),
la propiedad colectiva y los bienes de los monasterios, a los que en
un segundo momento se irá sumando la propiedad de la corona,
que incluye la de sus brazos, el eclesiástico y el nobiliario. Hay pues
una expropiación de los latifundios y una liquidación de las elites
parasitarias, con la reducción al mínimo de los bienes de lujo y del
consumo improductivo. El mundo medieval fue una sociedad del
trabajo, una república de trabajadores, donde cada cual se ganaba
el sustento con el propio esfuerzo, lo que era tenido como un
mandato del amor fraterno. La torpe pretensión de negar el carácter
esencialmente comunal de la propiedad fundiaria en el medioevo
central está en contradicción, por ejemplo, con la enorme masa de
bienes comunales expropiados por el Estado en el siglo XIX a las
comunidades campesinas, todos ellos constituidos en la revolución
altomedieval7.
Si el mundo antiguo estaba nucleado sobre la ciudad el orden
medieval innovador lo está sobre la aldea. Esto es una revolución
de una importancia colosal. La ciudad antigua, debido a su
irracionalidad, despotismo y parasitismo ocasionados por ser el
espacio de configuración del Estado, no era sostenible, de manera
que decae desde el siglo II, extinguiéndose una buena porción de
ellas a partir del siglo IV. La sustituye la aldea medieval,
concentrada o dispersa, una innovación genial. Con ella se logran
resultados formidables en lo político, convivencial, económico,
demográfico, medioambiental, estético y de otra naturaleza. La
aldea medieval, que se constituye y expande con fuerza en el siglo
IX en el norte peninsular, es continuadora de los monasterios
7
El
mérito
intelectual
de
demostrar
y
enfatizar
esta
cuestión,
obvia
en
si
misma
pero
negada
por
una
historiografía
supuestamente
“radical”,
entregada
a
la
parcialidad
política
y
la
mentira,
es
de
Alejando
Nieto
en
su
libro
“Bienes
comunales”.
En
efecto,
el
comunal
de
nuestra
historia,
una
parte
del
cual
aún
pervive
precariamente,
es
creación
medieval,
y,
¿hay
un
modo
mejor
que
este
aserto
de
rendir
homenaje
a
la
revolución
de
la
Alta
Edad
Media?
Con
todo,
la
obra
de
Nieto,
tan
influyente,
contiene
un
error.
Al
traducir
el
“homines”
de
los
códices
medievales
por
“hombres”
y
no,
como
es
lo
correcto,
por
“seres
humanos”
(para
hombres,
en
el
sentido
de
varones,
la
palabra
latina
es
“viris”)
da
argumentos
a
quienes,
maliciosamente,
califican
de
“patriarcal”
a
la
sociedad
medieval.
Los
bienes
comunales
eran,
en
realidad,
patrimonio
indiviso
de
los
“homines”
de
cada
lugar,
esto
es,
de
los
seres
humanos,
hombres
y
mujeres,
de
él…
12
familiares de los siglos precedentes. Con su enorme potencial
demográfico, solucionó también el declive poblacional del mundo
antiguo y sus derivaciones tardías.
La cosmovisión del amor del cristianismo demandaba superar
la contradicción entre mandantes y mandados, dominadores y
dominados, opresores y oprimidos, vale decir, entre Estado y
pueblo. La respuesta medieval fue la liquidación del Estado como
cuerpo ajeno a la sociedad que se sitúa fuera de ella, la domina con
sus aparatos de constricción y la expolia con el sistema fiscal.
Quienes están unidos por lazos de amor co-gobiernan en pie de
igualdad la vida colectiva por el único procedimiento posible, el de la
asamblea soberana. La aldea medieval, así como la villa e incluso
la ciudad de entonces, establecer el régimen de concejo abierto en
tanto que sistema de asambleas que permiten la intervención
directa y no delegada de todas las personas adultas en la vida
colectiva. El concejo rige asimismo la actividad productiva. Hay un
concejo de concejos, que gobierna la comarca, y un concejo
general para la totalidad del territorio, lo que luego serían las cortes.
El fundamento del poder concejil, o asambleario, es el pueblo en
armas, las celebres milicias concejiles, que defienden la revolución
altomedieval peninsular contra su enemigo principal, el Estado
islámico andalusí, agresor, esclavista e imperialista. El concejo
posee asimismo el poder legislativo, de cuyo ejercicio resulta el
derecho consuetudinario, o de creación popular, una parte escrito
en los fueros municipales y cartas de población, dando origen a la
sociedad foral. La notable cantidad de tales documentos jurídicos
que aún hoy existen es otra prueba más de la vitalidad creadora de
aquella formación social popular.
Uno de los logros más impresionantes de la sociedad
medieval es la constitución de comunidades humanas nuevas, que
son creadas a partir de realidades precedentes pero en sí mismas
innovadoras. Tales son Asturias, Cataluña, Navarra, Castilla,
Aragón… lo que incluye la constitución de nuevas lenguas, nuevas
culturas y nuevas idiosincrasias, comunidades que siguen hoy, más
de un milenio después, siendo estables y decisivas. Todas ellas se
forman en los siglos altomedievales, entre el VIII y el X. La
historiografía oficialista ha acuñado la expresión “reino de Asturias”,
“reino de Navarra”, etc. que no son apropiadas. Antes de ser reino
Asturias es un pueblo, que proviene de los astures pero que es
mucho más que éstos, cualitativamente diferente. Navarra es
asimismo pueblo antes que reino (incluido el reino de Pamplona, su
13
primer modo de existir), el pueblo de Navarra, que emerge del
mundo vascón pero que es progresivo respecto a éste. La
cronología de los primeros reyes asturianos o navarros está
manipulada y podemos estar seguros, especialmente en el segundo
caso, de que durante un tiempo no hubo reyes, siendo éstos
relativamente tardíos. Además, hasta mediados del siglo XIII los
monarcas poseen una potestad bastante limitada, al carecer del
poder legislativo, ejercer un poder judicial restringido y no disponer
de un aparato para el ejercicio efectivo de la atribución ejecutiva
más allá de actuaciones puntuales. Todo lo expuesto puede
extenderse a Cataluña o Castilla8, en tanto que condados, en los
que el poder efectivo lo tenían los concejos locales y comarcales,
no el linaje condal. En lo económico, reyes y condes percibían
entregas pactadas de bienes, más que tributos, de limitada
importancia, poseyendo propiedades que eran una porción pequeña
de la totalidad de la riqueza social. Lo mismo cabe decir de la
Iglesia hasta finales del siglo XIII.
La mayor realización estética de la revolución altomedieval es
el arte románico, activos en los siglos XI a principios del XIV, estilo
europeo que unifica arquitectura, escultura, pintura y ornamentación
mueble, lo que da origen a una síntesis extraordinariamente
poderosa visualmente, de ahí el prestigio, enorme y aún así
creciente, que hoy tiene. Dicho estilo realiza de manera bastante
eficaz el ideal de estetizar la vida, constituyendo un modo de
existencia popular enaltecido por la elegancia, el buen gusto, la
belleza, la expresividad de las formas y la sublimidad.
Una acción emancipadora más del medioevo revolucionario
está en la liberación del erotismo, desde la noción y emoción del
amor, de las trabas y represiones a que le había sometido la
sociedad antigua, asunto sobre el que se ha expuesto antes alguna
reflexión. El románico erótico, esplendido en su turbulencia libidinal,
procacidad, frescura e impudor, contribuye a refutar muchas de las
peores calumnias contra el mundo medieval, mostrando que no es
como exponen los textos ortodoxos, escolares y académicos, sino
de otro modo consumadamente diferente, libre, transgresor,
emancipado, innovador, revolucionario.
8
El
caso
catalán
es
examinado
en
“El
comú
català.
La
història
dels
que
no
surten
a
la
història”,
de
David
Algarra
Bascón.
El
castellano,
aunque
de
manera
parcial
e
incompleta,
en
“Naturaleza,
ruralidad
y
civilización”,
Félix
Rodrigo
Mora.
14
Junto a los logros de la revolución altomedieval están sus
desaciertos, yerros y malas aplicaciones. Antes se citó el exceso de
riqueza material como un elemento causal de su decadencia. Hay
más. Al haber permitido la existencia de los reyes, y la continuidad
de la Iglesia como institución creada por el Estado romano (aunque
inicialmente con muy poco poder efectivo los unos y la otra), a partir
de 1250 ambos pasan a la ofensiva contra el pueblo/pueblos. La no
definición de nuevas metas estratégicas una vez que la revolución
ya estaba realizada, lo que puede fecharse hacia el fin del siglo XI,
estancó a la sociedad medieval, haciéndola, como dice la frase
acuñada “dormirse en los laureles”, lo que fue aprovechado por los
enemigos de la libertad para preparar su contraofensiva. Porque
una formación social o avanza hacia nuevos fines y propósitos
sucesivamente y sin descanso o se empantana, con la advertencia
de todo estancamiento es retroceso estratégico. La noción central
del amor es, si se interpretado de un modo reduccionista (y todo
indica que así fue en muchos casos), excluyente con la reflexión, la
aprehensión de lo real y el saber experiencial, lo que tiene muy
funestas consecuencias. El hedonismo y sobre todo, el
epicureísmo, compañero inseparable del conformismo y la
pasividad, se enseñorearon de las sociedades medievales desde
finales del siglo XI, dañando de manera grave su energía y vitalidad,
su disposición para avanzar, su gusto por la épica, el riesgo y el
esfuerzo.
En resumen, hacia finales del siglo XI hubiera sido necesario
pergeñar e iniciar una segunda revolución. No se hizo. La ausencia
de adelanto es siempre retroceso, regresión y fracaso. Porque la
libertad, como supremo bien humano, existe siempre en peligro y
rodeada de enemigos, de manera que sólo el avance permanente
puede mantenerla. A finales del siglo XI las sociedades medievales
se estancan. En la centuria siguiente lo existente es todavía
espléndido en sí mismo pero ya está fatalmente dañado por la
autocomplacencia, la ausencia de nuevas metas y propósitos, el
hedonismo, el mero repetir, la disminución del ímpetu y el vigor. El
siglo XIII pondrá en evidencia lo aciago de todo ello, con el retorno
del poder real, el renacimiento del clero institucionalizado, la
reconstitución del Estado y la reinstauración progresiva del derecho
romano, cuyo meollo es la propiedad privada, la centralidad del ente
estatal y el patriarcado. En el siglo XIV vendría la liquidación del
concejo abierto en villas y ciudades, el abandono y olvido casi
completo del ideario cristiano originario, el colapso económico, la
peste negra…
15
COROLARIO
La comprensión actual del periodo medieval tiene un déficit
enorme de objetividad. Lo que se ofrece en los manuales escolares
es una interpretación adulterada, y los escasos libros que tratar con
alguna seriedad y rigor sobre ella no llegan al gran público. Así que
en esto vivimos en la mentira y la desinformación. Pero los logros,
en ocasiones espléndidos, del mundo medieval están ahí y
únicamente es necesario querer verlos para inteligir la grandeza de
aquella edad, en la que se efectúa un magno intento, finalmente
fracasado (aunque no por completo), de establecer un orden social
humano, justo, libre y convivencial, y un tipo de sujeto sustentado
en la calidad y la virtud. La lucha por lograr que este asunto
prevalezca la verdad es dura, y lo seguirá siendo por mucho tiempo,
pero como meta merece la pena.
Félix Rodrigo Mora

SOBRE LA REVOLUCION


MILES DE DOCUMENTOS "COSMIC TOP SECRET" LISTOS PARA SER LIBERADOS


LA GENTE DE LAS ESTRELLAS Y LA GENTE NATIVO AMERICANA


SER GRIS CAPTADO EN ENTREVISTA (JOHN EDMONDS Y KERRY CASSIDY)


ESCÁNDALO: EEUU financia la llegada de Refugiados a Europa


martes, 23 de febrero de 2016

CAMBIAFORMAS ATRAPA ALMAS-INSECTOIDES Y REPTILIANAS ....ESPERAN AL DIFUNTO TRAS SU OBITO



Después de la muerte física
Después de la muerte fí­sica el cuerpo etéreo, también llamado cuerpo sutil o astral se separa del cuerpo físico. La energí­a de un ser humano se halla almacenada dentro del cuerpo etéreo; la información correspondiente a la personalidad o falso yo, con toda la gama de patrones emocionales y residuos fí­sicos de las experiencias acumuladas durante la vida física, se halla registrada en este campo energético, incluyendo las experiencias de otras vidas.

Envuelto en este cuerpo sutil, el ser se dirige hacia la luz, la cual está¡ siempre presente. Los espí­ritus guías se acercan para recibir al espí­ritu del recién difunto. Los espí­ritus guí­as no tienen una forma definida, pueden parecer ángeles, personas queridas o pueden ser simplemente, formas de energí­a.

Los espí­ritus de los familiares o seres queridos pueden hacer de guí­a, y aunque éstos no posean forma, el difunto los reconocerá por la vibración de sus almas. Si el que viene no tiene una forma definida, los ojos, que son considerados las ventanas del alma, serán la clave para que se efectúe el reconocimiento. Esto es importante ya que muchas entidades, cuyo propósito no es, precisamente, el de guiar al recién llegado, se hallan a la espera de poder ”engañar” a los ilusos.

Éstas son entidades del servicio a sí­ mismo que buscan atrapar a aquellos espíritus que no posean el conocimiento suficiente para defenderse. De acuerdo a William Baldwin[*], los ojos de dichas entidades son negros, ya que carecen de luz.

Aparentemente, hay una barrera o un portal por el que hay que pasar para poder entrar completamente en la luz. Si el espí­ritu del difunto se mueve más allá de ese portal, avanzará hacia la 5ta densidad, a la cual van las almas de todos los seres después de la muerte.

Al morir, el cordón de plata que une al espí­ritu con el cuerpo físico en la tercera densidad se rompe definitivamente. Sin embargo, no todos los espí­ritus fallecidos siguen su camino hacia la luz. Algunos se pierden en el camino, ya sea por decisión consciente o por simple ignorancia, muchos quedan atrapados en el estado entre la quinta densidad y la densidad fí­sica, la tercera densidad.

Algunos autores denominan dicha zona como bajo astral, zona gris o zona intermedia. Aquel que no traspasa el portal, vagabundea por dicha zona y puede que encuentre a algún ser humano al que adherirse para poder seguir disfrutando de las actividades inherentes a la vida física.

De ésta forma, el encarnado se une de forma parcial o total a la mente subconsciente de un individuo “vivo”, ejerciendo un determinado grado de influencia en los procesos mentales, las emociones, la conducta y el cuerpo fí­sico. De esta forma la entidad se vuelve un parásito en la mente del huésped. Una víctima de esta condición puede resultar totalmente amnésica durante episodios de completa toma de control por parte de la entidad.

Hay una gran cantidad de razones por las cuales un individuo no completa su transición; como ejemplos podemos citar: Una muerte traumática o repentina puede tomar por sorpresa a la entidad, produciendo un trauma en la conciencia del espíritu recién difunto. Dicha muerte puede provocar diversos estados emocionales que pueden ir desde la sorpresa hasta la furia, el miedo, la desesperación, la culpabilidad, el remordimiento, etc.

Puede que la entidad se niegue a aceptar su muerte física o quizás sea inconsciente de que ésta se ha producido. Las emociones, sean estas de caracter positivo o negativo, que rayan en la obsesión actúan como un ancla que impide la partida de la entidad. Por lo tanto, los sentimientos de odio, culpa, remordimiento, furia, e incluso excesivo amor, pueden interferir con la transición.

Falsos sistemas de creencias sobre la vida después de la muerte pueden evitar que el espí­ritu se dirija hacia la luz; puede que la experiencia de la muerte no coincida con las falsas expectativas o nociones preconcebidas de cómo deberí­a ser.

La muerte por sobredosis de drogas o alcoholismo puede provocar que el espí­ritu del difunto conserve el apetito o el deseo de consumir tales sustancias; al ser un estado de conciencia-energí­a, el mundo astral no puede satisfacer tales apetitos, por lo que el espí­ritu decide holgazanear hasta encontrar un sujeto al que adherirse, por ejemplo, un adicto que le proporcionará satisfacción a través de su aparato sensorio-motor.

De esta forma el espí­ritu se convierte en un parásito. Lo mismo puede ocurrir con cualquier tipo de apetito u obsesión asociada al mundo material y físico de la tercera densidad, por ejemplo: comida, sexo, otro ser humano, etc.

Si al morir la persona tení­a dentro de sí­ una, o varias entidades parasitarias, la transición puede resultar un proceso difícil. En este caso hay varias posibilidades: El espí­ritu del recién difunto puede llevar consigo a la entidad parasitaria hacia la luz y de esta forma rescatar al alma perdida.

El espíritu del recién difunto puede separarse de la entidad parasitaria y dirigirse solo hacia la luz. Después de la separación la EAP puede encontrarse nuevamente perdida, por lo que reinicia la búsqueda de otro huésped en quien alojarse. Si la EAP posee una fijación con el individuo al que estuvo adherida, puede esperar hasta la próxima encarnación de éste, localizarlo en el momento en que se produzca el nacimiento, y uní­rsele nuevamente.

Esta intrusión puede ocurrir en repetidas encarnaciones del huésped. Si el espí­ritu de la persona recién fallecida no puede separarse de la entidad intrusa, quizás por carecer de la energí­a necesaria, puede también pasar a ser una entidad parasitaria con la otra EAP adherida a él.

De esta forma, ambas entidades pueden uní­rsele a otra persona, la cual a su vez, al morir, queda atrapada, y así­ sucesivamente, hasta formar verdaderas cadenas de EAPs. Estos espíritus encadenados pueden formar verdaderos cúmulos de entidades errantes.

Es necesario comprender que no se trata de una realidad fí­sica y que aplicar conceptos que sí lo rigen en un estado material es un error fundamental. Los espíritus son energí­a y no ocupan lugar. Una persona puede tener docenas, hasta cientos de entidades adheridas.

Hasta pueden reacomodarse en el aura o flotar dentro del aura fuera del cuerpo. Si una parte del cuerpo de una persona es particularmente débil, o ha sufrido un accidente o enfermedad, puede alojar a una EAP que a su vez, se identifica con dicha debilidad. También pueden situarse en cualquiera de los chakras, atraí­dos por la peculiar energí­a de uno de ellos o por las estructuras fí­sicas de esa parte del cuerpo.

Hay diferentes clases de EAPs. Los hay benignos, malignos y neutrales o pasivos. Las razones que pueden llevar a que una persona actúe como imán de estas entidades son muchas y de muy diversa Í­ndole. Puede tratarse de algo muy simple, como el hecho de estar físicamente próximo al lugar donde se produjo el deceso.

De acuerdo a W. Baldwin, aproximadamente el 50% de los casos investigados clí­nicamente se debieron a situaciones fortuitas sin que existiera relación alguna entre los EAP y el huésped ni en ésta ni en ninguna otra encarnación. La otra mitad de los casos pueden deberse a que existe algún tipo de relación o asunto sin terminar en esta u otra vida.

De acuerdo a los especialistas del tema, el fenómeno de Intrusión Astral se da con mucha frecuencia y todas las personas son afectadas por uno o más EAPs en algún momento de sus vidas. Una debilidad física, psí­quica o emocional es una invitación inconsciente para que una entidad se adhiera al individuo. Emociones demasiado fuertes, sentimientos negativos reprimidos consciente o inconscientemente pueden ser la señal que las EAPs necesitan para convertirse en inquilinos indeseados.

Algunos de los motivos que atraen a una EAP son: Todo tipo de cirugías, transplantes de órgano, transfusiones de sangre, enfermedades, debilidades físicas o psíquicas, depresión, enfermedades mentales, golpes en la cabeza, estrés, étc.

El uso de drogas, especialmente las alucinógenas, el alcohol, la anestesia, calmantes, y sustancias similares producen una abertura en campo energético que nos protege. Las relaciones sexuales pueden permitir el intercambio de EAPs. El abuso sexual, el incesto, las violaciones, incrementan la posibilidad de intrusión astral por parte de entidades que se sientan atraídas por las vibraciones que semejantes situaciones producen.

    Las prácticas mágicas de cualquier tipo, la canalización, la acción de pedir ayuda a los guías sin tener el conocimiento suficiente sobre el mundo invisible, las prácticas de meditación para contactar a los maestros espirituales, las sesiones espiritistas y todo tipo de actividades espirituales que sean realizadas sin un profundo conocimiento de los mundos invisibles, son invitaciones gratuitas a que espíritus oportunistas de toda clase, tanto descarnados como entidades demoníacas interfieran y produzcan todo tipo de problemas.

He aquí que muchas de las ideas propagadas por la Nueva Era no sean más que pura desinformación que puede costar MUY CARO a quienes no estén dispuestos a investigar más profundamente este tipo de enseñanzas. La práctica de ciertos estilos de vida, la fijación u obsesión de ciertos patrones mentales pueden atraer a aquellas entidades que tengan afinidad con los mismos. La exposición a ciertos ambientes en los cuales predominan las vibraciones negativas atraerán a una multitud de EAPs.

Un hecho que los jóvenes de hoy (y los no tan jóvenes también), que ignoran profundamente la seriedad del tema, están expuestos a la intrusión astral al escuchar cierto tipo de música, así como también a inclinarse por la práctica sexual promiscua, las drogas, el alcohol, etc. No se trata aquí de ser puritano. Se trata de que el Sistema de Control utiliza estas herramientas para su beneficio, asignando una gran cantidad de entidades demoníacas a aquellos que podrían tener la posibilidad de DESPERTAR y de ENTENDER la verdadera naturaleza de nuestra realidad.

De esta forma, los jóvenes y hablo especialmente de los jóvenes porque en cierta forma, son los más vulnerables a las influencias externas impulsados por la necesidad de pertenecer a un determinado grupo, andan por caminos sinuosos que ponen en peligro mucho más que su vida física: ponen en peligro la libertad de sus ALMAS. Hablaremos de esto cuando tratemos el tema de entidades demoníacas.

Una persona puede ser afectada por una EAP de muchas formas sin llegar a sospechar nunca que una o varias EAPs se hallan adheridas a ella. Las actitudes, la conducta, las inclinaciones, los deseos, los pensamientos y las emociones pueden estar influenciadas o incluso ser determinadas por la acción de otra personalidad con una historia y un patrón de conducta diferentes, sin embargo el individuo creerá que son sus pensamientos y sus emociones.

    Tal entidad actúa como un vampiro psíquico sin importar cuál sea la intención de la entidad, negativa o positiva succionando la energía vital del huésped quien en su ignorancia, cree que se trata de un hecho incorregible. La entidad vive al nivel del subconsciente del individuo y ejerce sobre él, todas sus cargas mentales, emocionales y físicas.

Una EAP es un parásito que impide a un individuo disponer de su energía, y realizarse espiritualmente. La EAP impone a su huésped su propia carga psíquica, la cual puede manifestarse emocional y /o físicamente interfiriendo con su vida, pudiendo alterar el plan original del huésped.

El karma puede ser alterado debido a la influencia de la EAP, causando una muerte prematura o una vida demasiado prolongada, impidiendo que el individuo pueda partir en determinado momento de su vida.

La EAP puede alterar la orientación sexual de la persona, la elección de la pareja, las relaciones con otras personas, etc.

En muchos casos una persona reconoce la posibilidad de haber albergado una EAP sólo después de haberse sometido a terapia y de haber descubierto o notado que ciertos hábitos, pensamientos, adicciones u obsesiones han desaparecido.

Esta nueva conciencia puede llegar pasados meses del tratamiento. Los síntomas de la intrusión astral pueden ser muy sutiles. Una EAP puede estar presente sin producir ningún síntoma notable y esto se aplica también a las entidades demoníacas. Sin embargo EAPs SIEMPRE ejercen algún grado de influencia.

    Los lazos que unen a dos individuos en esta u otra vida ya sean de amor, de odio, celos, venganza, etc.- pueden ser un factor importante que permita la intrusión astral. Sin saberlo, un individuo puede, inconscientemente, invitar a un ser querido a unírsele cuando este último ha fallecido.

Esta invitación puede producirse por el dolor que produce la pérdida y por rehusarse a dejar ir al ser amado. El espíritu de la persona fallecida puede sentir de la misma forma y decidir quedarse para acompañar al otro, protegerlo, darle amor, etc. Sin embargo esto NO BENEFICIA a ninguno de los dos.

La intrusión que se produce por los lazos de amor que unen a dos individuos es una VIOLACIÓN del LIBRE ALBEDRÍO de ambas almas. La realidad es que por mucho que la persona que continúa viva extrañe, anhele o sienta dolor por la pérdida del fallecido, el espíritu de este NO TIENE derecho a invadir el espacio y la energía de la otra persona, así como tampoco, la persona viva NO DEBE jamás invitar a un espíritu a quedarse.

    De ninguna manera es un acto de AMOR impedir el progreso espiritual de otro ser y es una acto extremo de servicio a sí mismo (SAS). Violar el libro albedrío de un ser es anotar una gran deuda en el libro del Karma y es completamente perjudicial para ambos seres.

Sin embargo pareciera ser que hay algunos casos en donde la intrusión astral es planificada en la etapa previa a la vida como parte del plan para aliviar deudas kármicas. De todas formas puede que esto sea una excepción que sólo se permite a ciertas almas.

La intrusión astral NO necesita del permiso del huésped para producirse. La ignorancia y el rechazo ante la idea de las EAPs NO ES DEFENSA contra éstas. El poseer un determinado sistema de creencias NO ES DEFENSA contra la intrusión astral.

La ÚNICA protección es el CONOCIMIENTO de que hay una gran cantidad de evidencia tanto en la historia, como proporcionada por investigadores científicos del campo de la psiquiatría y la psicología, de que la intrusión astral ES una REALIDAD. SABER que EXISTE y cómo se produce es ya, de por sí un escudo protector. EL CONOCIMIENTO PROTEGE, LA IGNORANCIA NOS PONE EN PELIGRO.

Una conducta inconsistente y errática puede resultar del pase del control del individuo de una EAP a otra. Este tipo de comportamiento es similar al cambio que se produce entre personalidades alternas en los casos de trastornos disociativos de indentidad o personalidad múltiple. Un individuo puede detectar un cambio repentino en algún aspecto de su personalidad, en sus intereses, sus inclinaciones, sus deseos, sus ideas y emociones, y sin poder explicarse la razón de semejante cambio.

Puede que éste se deba a la interferencia de una o varias EAPs que se han adherido a la persona. En este caso los síntomas que se manifiestan repentinamente, como salidos de la nada – pueden ser: la apremiante necesidad de consumir sustancias tóxicas, el inusual desarrollo de un acento extranjero o el conocimiento de otro idioma, patrones de conducta contradictorios, reacciones extrañas ante situaciones familiares, movimientos repetitivos de alguna parte del cuerpo tales como tics o temblores que escapan al control del individuo, síntomas físicos que no poseen una base orgánica, la pérdida del sentido de la identidad, la sensación de que un espíritu o alguna otra entidad ha tomado el control del cuerpo o la mente u ambos, cambios de personalidad desde los más sutiles a los más obvios después de haberse sometido a una cirugía, sufrido un accidente, pasado por una crisis emocional o al haberse mudado de casa.

Una intrusión reciente o una posesión puede causar el deseo desmedido por la comida, las bebidas, las drogas, el sexo, la obsesión por una idea o una persona, el cambio repentino del sistema de creencias, de los intereses, de los gustos, etc. La voz y las expresiones faciales y corporales también pueden cambiar drásticamente.

La realidad de las EAPs refuta el lema tan difundido en los últimos años por el movimiento de la Nueva Era de que tú creas tu propia realidad. Esto es una falacia peligrosa y puede desatar un verdadero caos psicológico en la mente de un individuo. A este respecto pueden leer el artículo de "Por qué TU NO creas tu propia realidad" por Moris Tarantella.

Una persona que sufre la intrusión astral puede tener ideas suicidas que parecieran salir de la nada. Puede experimentar imágenes mentales inexplicables, oír voces, presenciar extraños fenómenos, sentir miedo repentino o tener la sensación de ser observada o perseguidas. Las EAPs también se manifiestan en sueños y pesadillas. Una EAP puede reactivar la memoria de su muerte en la mente del huésped haciendo que éste tenga visiones o sueños con dicha escena.

También puede generar emociones asociadas a lugares, situaciones, ideas u otras personas. Es muy importante tener en cuenta que antes de realizar cualquier terapia de vidas pasadas, el terapeuta debe diagnosticar la posible presencia de EAPs.

Una terapia de vidas pasadas realizada sin esta precaución puede resultar en un completo fracaso para aliviar los síntomas del paciente, ya que podría estar tratando la vida de una EAP. Una persona puede creer que está recordando sus otras vidas, cuando en realidad, son las de la EAP.

Si realmente se trata de la vida del individuo, éste deberá recordar los acontecimientos que siguieron a la muerte, es decir, la luz, la transición a la 5ta densidad conocida como el Bardo por algunos autores- su estancia allí, el proceso de la planificación de la nueva vida, la vuelta a la 3ra densidad, la entrada al cuerpo y el nacimiento.

Si por el contrario, el individuo no tiene recuerdos sobre el proceso posterior a la vida, es probable que se trate de los recuerdos de la EAP. La entidad ha quedado traumatizada por los hechos previos a la muerte por lo que los síntomas del paciente pueden ser los de la entidad. El terapeuta o la persona misma deberá cuestionar los recuerdos hasta encontrar la prueba de que estos son de la persona en cuestión y no los de una EAP.

Por ejemplo, el tiempo o la época en la que transcurre la vida de la EAP pueden no ser los apropiados para los del individuo. La EAP recordará la edad que el huésped tenía cuando ésta se le unió así como también las circunstancias de la intrusión.

El propósito de la identificación de EAPs es la de liberar al huésped de los síntomas que le aquejan. No se trata aquí de resolver los problemas de la entidad al menos que sea necesario para que ésta acepte partir. De lo contrario, la entidad debe resolver sus propios problemas durante la vida y no a través del cuerpo y el aparato psíquico de otra persona.

La entidad debe ser liberada guiándola hacia la luz, el terapeuta o la persona que hace la liberación debe asegurarse de que la entidad caiga en buenas manos, es decir, que los guías que acuden a su encuentro provengan de la luz. Es necesario explicarle qué es lo que va a ocurrirle de modo que se deshaga de los obstáculos que le impiden partir.

Una espíritu humano descarnado puede no presentar tantos problemas como uno que tenga dentro de sí a una o varias entidades demoníacas o como una entidad demoníaca en sí misma.
Trastornos Disociativos de Indentidad o Personalidad Múltiple
¿Cuáles son las diferencias entre los síntomas de una persona víctima de una EAP y los de una persona que sufre de un trastorno disociativo (TDI)?

Un individuo que sufre de un TDI es incapaz de integrar la personalidad, siendo ésta una proliferación de personalidades diferentes entre sí. El Trastorno Disociativo de Identidad se caracteriza, de acuerdo al DSM-IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, 4ta. Edición), por la presencia de dos identidades o personalidades distintas -cada una con su patrón estable de percibir, relacionarse y pensar sobre el ambiente y sobre uno mismo, que alternativamente, al menos dos de ellas, toman el control del comportamiento de la persona y que se acompaña por una incapacidad para recordar información personal importante que es demasiado amplia para ser explicada por un simple olvido.

Este trastorno se define por períodos de amnesia. Aunque la tercera edición revisada (DMS III R) del DMS eliminó el criterio de amnesia, la cuarta edición lo restableció por dos razones: En estudios sistemáticos de pacientes con este trastorno, la amnesia está presente virtualmente en todos los casos. Sin el requisito de amnesia, los criterios diagnósticos son demasiado amplios y facilitan el diagnóstico excesivo de este trastorno.

El Trastorno Disociativo de Identidad se caracteriza por fracasos crónicos en la integración de la identidad, la memoria y la consciencia. La identidad depende de la continuación de la memoria personal (James, 1890/1923).

En el caso de estos pacientes, alteraciones de la memoria y la conciencia provocan una escisión en la personalidad, que se presenta como una serie de identidades con patrones conductuales y cognitivos determinados, y con amnesia cuando menos entre algunas de estas identidades.Las investigaciones determinan que los individuos que manifiestan el TDI relatan una enorme prevalencia de abusos físicos y sexuales durante la infancia; sin embargo, no es posible concluir que el abuso es suficiente en sí mismo para la presencia de este trastorno, puesto que hay muchos más casos de abusos en la infancia que de Trastornos Disociativos de la Identidad.

Terr (1991) concluyó que entre los niños traumatizados solo aquellos que sufren un daño crónico suelen presentar patrones disociativos. Por otro lado, Putnam (1985) declara que el 95% y 100% de los casos de TDI tienen una historia de incesto, tortura o algún otro tipo de abuso en la infancia. [*]

Los pacientes con trastornos disociativos presentan, por lo general, diversos síntomas psicológicos y físicos:

    Ansiedad, depresión.
    Abuso de sustancias psicoactivas (alcohol, drogas)
    Automutilación.
    Intentos de suicidio.


Síntomas de:
Somatización: consiste en la presencia de síntomas físicos
Similares a los de un problema médico, pero que no pueden explicarse por una enfermedad fisiológica, por el consumo de sustancias psicoactivas o por otro trastorno psiquiátrico. Incluye síntomas gastrointestinales, sexuales, seudoneurológicos, dolor sin una base anatómica o fisiológica permanente.

Conversión: consiste en la presencia de uno o más problemas motrices o sensoriales similares a condiciones neurológicas o médicas. Los síntomas de conversión son eminentemente disociativos en tanto que manifiestan una falta de integración entre la experiencia sensorial o motriz del individuo y la integridad anatómica y fisiológica.

Estos síntomas, por lo general, son parte de un cuadro más complejo que incluye otros fenómenos disociativos. El diagnóstico diferencial de este trastorno incluye síntomas causados por los efectos fisiológicos de una enfermedad, particularmente, algunas formas de epilepsia, y los efectos agudos de un medicamento.

De acuerdo al Dr. Richard Kluft (1986), hay cuatro factores determinantes para el desarrollo del TDI:
Una predisposición biológica para la disociación.

    Un historial de trauma y abuso.
    Estructuras psicológicas específicas o contenidos que pueden ser usados para la creación de personalidades múltiples.
    La falta de un adecuado cuidado materno u oportunidades para recuperarse del abuso.

El Doctor Bennet Brown (1986) propuso un modelo 3-P del desarrollo de este desorden: Hay dos factores hipotéticos que predisponen a un individuo a desarrollar el TDI:

    Una predisposición psicológica y biológica para la disociación.
    Una exposición repetida a un ambiente de abuso.
    Un evento que precipita el trauma, al cual el paciente responde disociándose.
    La interacción con el abusador que continúa por un período de tiempo indefinido y cuyo control está fuera del alcance de la víctima.

Trastornos disociativos no especificados
Los trastornos disociativos no especificados se definen, según el DMS-IV, como trastornos en los que la característica predominante es un síntoma disociativo, por ejemplo, una perturbación de las funciones habitualmente integradas de la consciencia, la memoria, la identidad o la percepción del medio, que no cumple los criterios de los trastornos disociativos mencionados:

Casos similares al trastorno disociativo de identidad que no cumplen todos los criterios.

Por ejemplo, no hay dos identidades claramente diferenciadas o no hay amnesia de información personal importante:

    Síntomas de desrealidad sin despersonalización.
    Estados disociativos en individuos que han sido sometidos a formas crónicas e intensas de coerción (por ejemplo, lavado de cerebro).
    Pérdida de consciencia, estupor o como que no son parte de un problema médico.
    El síndrome de Ganser, que consiste en dar contestaciones aproximadas a preguntas (por ejemplo, 2 + 2=5), sin estar asociado a la amnesia disociativa o a la fuga disociativa.
    El trastorno disociativo por trance, se caracteriza por un estado de trance involuntario que no es aceptado por la cultura de la persona como una parte normal de un colectivo cultural o de una práctica religiosa y que provoca un malestar o deterioro funcional clínicamente significativos.

Se considera al trance por posesión como un episodio de sustitución de la identidad habitual por una nueva, atribuido a la influencia de un espíritu, poder, deidad, u otra persona, y acompañado por conductas o movimientos estereotipados y culturalmente determinados que son controlados por el agente de la posesión y/o amnesia parcial o total del acontecimiento. [Manual de Psicología y Trastornos Psiquiátricos Vol. I, Siglo veintiuno de España Editores, SA., 1995]
Conclusión:
Podemos concluir que hay diversos factores que diferencian al Síndrome de Intrusión Astral del Trastorno Disociativo de Identidad.Veamos un cuadro que resume estas diferencias.

Trastornos Disociativos de Identidad (TDI) versus Síndrome de Intrusión Astral (SIA).
TDI SIA
-Los síntomas se inician en la infancia. Los síntomas visibles se dan, por lo general, entre los 20 y 40 años. La mayoría de los pacientes fueron víctimas de abuso durante la infancia.

-Una Entidad Astral Parasitaria puede adherirse en cualquier momento de la vida del huésped, manteniendo una consciencia clara de su identidad, del momento en el que se unió al huésped y de la razones que la llevaron a dicha unión. Sin bien la salud mental, emocional o física del huésped, pueden influir en la atracción de la entidad, no juegan un factor determinante en la intrusión astral.

-La meta de la terapia es la integración de las distintas personalidades o al menos, la cooperación y co-consciencia. [Braun, 1986·En el SIA, sólo la liberación de la entidad produce el alivio de los síntomas. Por lo tanto el tratamiento de los conflictos de la entidad sólo se realiza como un medio para lograr su partida. El objetivo final es aliviar los síntomas del paciente.

-Las personas que sufren de este desorden padecen de amnesia durante el período de control de una de las personalidades. ·Por lo general, el huésped no presenta amnesia sino que más bien, se identifica con las conductas, las emociones y los pensamientos de la entidad, como si se tratara de los suyos propios.

Sólo se produce amnesia en un caso de posesión total, lo que no es muy común. ·Dr Ralph Allison (1985, que ha investigado en detalle el tratamiento del TDI, declara que muchos de sus pacientes con TDI, han demostrado síntomas de posesión.

-Después de liberada la entidad, el paciente notará el cambio en su modo de actuar, sentir o pensar. Puede incluso llegar a sentir alivio, como si un gran peso se le hubiera quitado de encima.

-Las personalidades toman completo control de la conducta del individuo, resultando en personalidades diferentes entre sí sin ser conscientes de la presencia de otras personalidades.

-La entidad es consciente de que no se encuentra en su propio cuerpo. Por último, Allison (1980) describe numerosos casos de supuestas posesiones en pacientes con TDI. Ha desarrollado un esquema conceptual que distingue cinco niveles o tipos de posesión: [*]

    Neurosis compulsiva obsesiva.
    Formas mentales y seres creados.
    Un aspecto fragmentado de la mente del individuo.
    Un espíritu descarnado que en algún momento tuvo su propio cuerpo humano.
    Posesión demoníaca.

Entidades Astrales Parasitarias
Todas las referencias que descubrí en lo que respecta a los espíritus descarnados parecían corresponder con el fenómeno de la canalización en general. Y cuanto más aprendía, más me parecía que los médiums estaban arriesgándose enormemente convirtiéndose en los inadvertidos cómplices de cuestionables atenciones por parte de los descarnados.

Antiguas enseñanzas espirituales de una gran variedad de culturas hablan de una hueste de seres descarnados que habitan una dimensión cercana a la Tierra. Este es el plano astral inferior, un triste pozo negro de los muertos, habitado por aquellos que han vivido vidas deshonestas, ignorantes o egoístas. Afligidos por el ansia de toda clase de placeres terrestres, su existencia decadente se enriquece gracias a su apego a ingenuos y necesitados individuos Terrestres.

Y así, se disfrazan de guías o maestros provocando el apego emocional en los seres humanos y reciclando la erudición disponible a todos los que habitan el universo inmaterial. Sus procesos mentales son tan rápidos como maquiavélicos; sus ansias vampíricas de energía humana no tienen límites. Estos espíritus descarnados o, en términos Tibetano-Budistas, los pretas o fantasmas hambrientos, son individuos cuyas mentes, en el momento de la muerte física, han sido incapaces de desembarazarse del deseo.

Esclavizados de esta forma, la personalidad queda atrapada en los planos inferiores aunque retiene, por un tiempo, su memoria y su individualidad. He aquí el término alma perdida, una entidad residual que no es más que un cuerpo astral en espera. Se condena a sí mismo a morir; ha elegido una segunda muerte.

En su libro,"El Cuerpo Astral", el teniente coronel Arthur E. Powell asevera que las entidades que se reúnen alrededor de los médiums o personas sensitivas son gente que ha llevado una vida maligna y que se hallan llenos de deseos por la vida terrestre que han dejado atrás, y por las delicias animales que ya no pueden saborear directamente. [The Siren Call of Hungry Ghosts, Joe Fisher, Paraview Press, 2001]

Hoy en día, mucha gente arrastrada por la curiosidad y/o por la necesidad de una confirmación sobre la existencia del más allá o por la búsqueda de soluciones a sus vidas, entran en contacto con supuestos guías o maestros ascendidos, entregando así, a seres invisibles, su independencia mental, emocional y espiritual.

A causa de la ignorancia, las personas que practican el espiritismo, la canalización o que simplemente meditan pidiendo ayuda a un guía, se convierten en presas fáciles de los fantasmas hambrientos de los que habla Joe Fisher en su libro.

Sin mencionar el hecho de que el sistema hiperdimencional de control utiliza estos medios para subyugar a aquellos con posibilidades de despertar, tenemos el problema de que las personas ingenuas e ignorantes no sólo atraen a espíritus descarnados o sea, entidades que alguna vez han ocupado un cuerpo humano sino que también atraen a otro tipo de entidades, que nunca han sido humanos y que se conocen comúnmente como entidades oscuras o demonios.

Están también quienes practican la Magia cualquiera sea su forma, nombre o color, cualquier tipo de magia es una invitación para dichas entidades. No existe tal cosa como la magia negra, blanca, étc. Es en realidad lo mismo.

El verdadero buscador de la verdad espiritual sabe muy bien que la magia atenta contra el orden natural de las cosas y que aquellos que la practican son alimento de todo tipo de entidades, especialmente de las de la cuarta densidad servicio a sí mismo, sin mencionar que además, entregan su alma a fuerzas oscuras a cambio de favores, lo que los sumerge en un remolino que los hunde cada vez más hacia el servicio a sí mismo.

Al morir, estas personas se encuentran ante la terrible situación de verse atrapadas por las entidades oscuras que las esperan para darles la bienvenida en un verdadero infierno de esclavitud y servidumbre.

Aquellos que practican la canalización deberían leer todo el material posible al respecto antes de siquiera empezar a experimentar, además de estudiar muy bien sobre la variedad de seres que habitan en los reinos invisibles.

Invocar a verdaderas entidades espirituales de altas esferas de conciencia no es tarea para cualquiera, ya que se requiere de mucha preparación, es decir, de una verdadera voluntad por conocer el universo o sea, al Creador y de llegar a la verdad.

A este respecto hay muchísima información en el Material de los Casiopeos, que aunque se trata de un proyecto que incluye la comunicación superluminal, ésta NO es de ningún modo la actividad principal, sino que la autora del experimento Casiopeo ha dedicado años de estudio e investigación en TODAS las áreas del conocimiento humano.

El estudio y la Investigación son la base de dicho experimento, no la canalización que es más bien, una herramienta y no la meta final. Laura Knight Jadczyk ha experimentado en el campo de la liberación de entidades, como hipnoterapeuta profesional, y además ha creado su propia teoría en cuanto a la canalización de entidades de una conciencia superior.

En "Abre la Mente y Busca" comenta: (2)

    "Hoy en día, está de moda canalizar al “yo superior” o a los “guías espirituales”, enviar amor y luz sin haber sido solicitado, (abriendo, de esta forma, un portal bi-direccional en donde las energías negativas que uno busca “transformar” pueden rebotar hacia el que las envía), etc.

    Sin conocimiento y habilidad para discernir, uno se halla sujeto, no sólo a los caprichos de las entidades de paso que escuchan la llamada, sino también a las leyes cósmicas, las cuales son abismalmente ignoradas por la mayoría de los seres humanos.

    Algunos se “rodean a sí mismos con luz”, o rezan y especifican en sus invocaciones, “por mi bien”. Lo que no se dan cuenta es que esto constituye realmente un permiso y una invitación para cualquier entidad descarnada que realmente cree que se halla actuando “por tu bien” en su propio plano de pensamientos anhelantes y fijación de su ego terrestre.

    Tengan en cuenta que no estamos hablando de posesión demoníaca. Eso es algo totalmente diferente, aunque sigue las mismas reglas. Estamos hablando de la variedad que habita en el jardín de los bien intencionados sujetos difuntos que vagan en los planos astrales inferiores debido a su ignorancia o a alguna clase de afinidad hacia la Tierra.

    Como Edgar Cayce comentó: Un Presbiteriano muerto es sólo eso: ¡Un Presbiteriano muerto!" [Laura Knight Jadczyk, El Experimento Casiopea, y Splitting Realities] Tener lo siguiente en cuenta, nos ahorra muchos problemas.

Pero volviendo al tema de las entidades parasitarias, en la primera parte de este trabajo hemos dicho que éstas succionan la energía de sus huéspedes. Esto no significa que una EAP sea la causa de una permanente falta de energía.

Puede ser una de las tantas razones, por lo cual es necesario que el individuo se asegure primero que no son otras las causas (Ej: Yendo al médico para un chequeo completo, cambiando los hábitos alimenticios, desarrollando una actividad física o intelectual de agrado, étc).

Claro está que, el que haya una manifestación física de los síntomas, no significa que se deba descartar la posibilidad de que se trate de una entidad, sino que por el contrario, puede que sea una entidad la causante del problema físico. Pero cada caso es diferente y requiere de un seguimiento individual.

Es interesante recalcar que, de acuerdo a la lectura seria disponible sobre el tema, los médiums experimentan grandes pérdidas de energía e incluso su salud física, claridad mental y emocional se ven deterioradas como resultado del contacto con entidades del más allá lo que es una clara muestra de que éstas se alimentan de la energía vital de los seres vivos.

Hay que recordar que, no importa quién sea la entidad si un amigo, familiar, amante, étc. o cuáles sean sus intenciones si lo hacen por amor o por el bienestar del otro, o por brindarle compañía, apoyo, étc. las EAPs son parásitos que impiden la realización del individuo, absorben su energía, llegando incluso a producir la enfermedad física o mental y hasta en algunos casos- la muerte prematura.

Las EAPs influyen en la vida de una persona pudiendo llegar a impedirle que cumpla con el plan realizado durante la etapa entre vidas. Esto genera enormes deudas Kármicas.

Sin embargo, las EAPs, más exclusivamente, los espíritus de seres humanos difuntos, son almas confundidas que necesitan ayuda para poder ver su situación. El rol del terapeuta es ayudarlas a encontrar su camino, tratando en la medida de lo posible, de resolver lo que los aqueja para poder desbloquear la energía que los mantiene atados al plano terrestre.

Por lo tanto, los viejos métodos de exorcismo no producen más que daño y en muchos casos, más confusión y dolor. "Liberando a los Cautivos - Louise Ireland-Frey" en su libro "Freeing the Captives", explica que un acercamiento más suave, persuasivo, incluso con entidades fuertes y del tipo demoníacas, ha dado resultados positivos.

Ella dice: Entre los dos extremos [el de un acercamiento al estilo el exorcista y el estilo más terapéutico] se halla el del desafío, en donde el terapeuta es el que desafía, manteniendo a la entidad obsesiva en un modo defensivo, mediante el uso de preguntas y palabras fuertes, a la vez que mantiene un marco mental firmemente compasivo.

Estos métodos son útiles en muchos casos pero no cuando se trata de fuertes entidades oscuras, cuyo propio empuje verbal puede ser devastador para un terapeuta meramente humano haciéndole perder el equilibrio y permitiendo a la entidad oscura tomar la iniciativa.

Sin embargo en el caso de estas entidades oscuras, se necesita más de una persona para tratarlas, y muchas veces requiere tiempo. De acuerdo a Laura Knight Jadczyk, el hecho es que la víctima es, generalmente, incapaz de funcionar sin ellas si han estado presentes por un largo tiempo. La tasa de recaída con entidades de este tipo es alta, no importa lo que hagas.

Laura escribe:

    "La otra noche, C** y yo estábamos discutiendo por teléfono, la complejidad de la intrusión astral y el potencial que tiene para producir profundísimos efectos en la vida de cualquiera. Ella se sorprendió un poco por las cosas que le dije, por lo que me di cuenta de que tal información, a pesar de hallarse ampliamente disponible para el practicante de la hipnoterapia, pareciera ser conocida sólo de una forma limitada por el individuo promedio, aún para una persona con una base fuerte y sólida en el estudio de la metafísica.

    Hay una considerable cantidad de textos que han sido escritos sobre la materia, la mayoría producidos por la investigación y no por la canalización ni por conjeturas filosóficas. Muchos de los investigadores en este campo han sido psicólogos, psiquiatras, doctores en medicina, y hasta cierto punto, sacerdotes con una preparación médica o psicológica.

    Me parece claro que las ideas de que tú creas tu propia realidad de acuerdo a aquello en lo que te concentras, así es que no consideres nada que no desees crear ha causado muchos problemas a una gran cantidad de buscadores del camino, impidiéndoles descubrir muchas de las cosas que les posibilitaría desenterrar las barreras que se interponen hacia el progreso.

    Aprender algo, investigar, no es lo mismo que crear. La afección de la interferencia o intrusión astral o posesión, es casi universal en la población humana. Los practicantes de la psicoterapia y la hipnoterapia han descubierto casi la misma frecuencia de esta dolencia.

    Si la intrusión astral es una afección tan común y es la raíz de tantos males sociales, debe ser estudiada y entendida. Es esencial que se haga a la gente consciente de que ésta existe y que más profesionales, en el campo de la salud mental y también en las profesiones clericales, reciban entrenamiento de las técnicas apropiadas para aliviar esta aflicción. Se deben descartar los mitos y las supersticiones sobre los espíritus y las posesiones, cuyo término más apropiado es el de intrusión astral.

    La literatura existente sobre la intrusión astral se ha desarrollado tras muchos años de experiencia clínica entre algunos pioneros en los campos de la psicología y la psiquiatría, entre los que se encuentran el Dr. Carl Wickland, Dr. Edith Fiore, Dr. Joel Whitton, Dr. William Baldwin todos ellos entrenados científicamente. Hay miles de casos que han sido estudiados y trabajados por medio de la experimentación.

    Cuando estaba aprendiendo la metodología, no informaba a ninguno de mis pacientes que iba a hacerles un par de preguntas en algún momento dado, diseñadas para identificar a las entidades parasitarias. En realidad, tenía mis sospechas sobre la afirmación de que mucha gente sufría de esta forma.

    Pero al mismo tiempo, sabía que la hipnosis, la psicoterapia, y otros métodos estándar con frecuencia demostraban ser obsoletos o sólo funcionaban por un período de tiempo antes de que el proceso de extinción se iniciara. Esta extinción formaba parte de la teoría de un psiquiatra Suizo que trabajó mucho con la hipnoterapia, y que se dio cuenta de que los pacientes sometidos a sesiones intensivas, aún cuando demostraban un éxito inicial maravilloso, eventualmente recaían.